Hace unos meses, empecé a notar con más atención frases como:
• “Le falta carácter.”
• “Esa posición necesita mano dura.”
• “Para liderar hay que ser estricto, duro, exigente.”
Siempre me generaron ruido, pero no terminaba de detenerme a analizarlas… hasta que un día me pregunté:
👉 ¿Qué entienden algunos por “tener carácter”?
Me di cuenta de que, para muchos, “tener carácter” significa levantar la voz, imponer autoridad y aplicar castigos sin dudar.
Creen que quien no actúa con dureza, quien prefiere el diálogo, la contención y la búsqueda de soluciones, “carece de carácter”.
Pero ahí entendí algo muy profundo:
💡 Lo que algunos ven como debilidad, yo lo reconozco como liderazgo auténtico.
Porque tener carácter
no es gritar más fuerte.
Es mantener la calma en el conflicto.
Es buscar el crecimiento, no el castigo.
Es acompañar, no controlar.
En mi experiencia como docente y líder educativa, he aprendido que liderar no es imponer, sino inspirar confianza, fomentar la reflexión y potenciar talentos.
Lidero cuando participo activamente, pero también cuando doy espacio para que otros brillen.
No amonesto sin antes haber escuchado. No exijo sin haber comprendido.
Y si eso, para algunos, es “no tener carácter”, entonces elijo con orgullo ese tipo de carácter:
✨ El que no se impone, sino que transforma.
✨ El que se construye desde la empatía, la guía y el respeto mutuo.
Hoy puedo decir, con convicción:
Sí, soy una líder.
Y lidero con la mente, el corazón y la acción.
✍️ Escrito por Johanna Santana Gómez
No hay comentarios:
Publicar un comentario