Coherencia del aprendizaje
Tu planificación dice mas de lo que parece, cada verbo revela que tipo de aprendizaje esta construyendo.
A veces planificamos y sentimos que todo está en orden: el tema, los contenidos, las actividades, la intención. Pero hay algo que muchas veces pasa desapercibido y que, sin embargo, dice muchísimo más de lo que creemos: los verbos que elegimos.
No es lo mismo pedir que el estudiante defina, identifique o describa, que pedirle que aplique, construya o resuelva. Tampoco es igual invitarlo a reflexionar, valorar o proponer. Cada verbo abre una puerta distinta dentro del aprendizaje, y cuando nos detenemos a mirarlos con calma, empezamos a notar que la planificación habla más de lo que parece.
Eso que llamamos saber, saber hacer y saber ser no siempre aparece escrito de forma explícita, pero está ahí, escondido dentro de la manera en que organizamos la clase. A veces el docente cree que está trabajando una sola parte del proceso, cuando en realidad está moviendo varias al mismo tiempo. Y eso es parte de la riqueza de planificar con intención.
Por ejemplo, cuando preguntamos qué opinan, cómo se sintieron o qué piensan, ya estamos tocando una dimensión más personal, más reflexiva, más cercana al saber ser. Cuando pedimos que expliquen, identifiquen o nombren, estamos activando el saber. Y cuando solicitamos que escriban, resuelvan o elaboren, entra en juego el saber hacer. No siempre se trata de separarlos, sino de reconocer cómo se van entrelazando dentro de la misma experiencia.
Los saberes funcionan como un triángulo; si falta uno, la figura no está completa, y cuando la figura no está completa, el aprendizaje también queda incompleto. Eso mismo pasa en el aula: si trabajamos solo una parte, la competencia no termina de desarrollarse.
Tal vez ahí está el secreto: la planificación no solo organiza lo que voy a enseñar, también revela qué tipo de aprendizaje estoy ayudando a construir. Y cuando aprendemos a mirar los verbos con más conciencia, empezamos a descubrir si estamos dando espacio para pensar, para hacer y también para ser.
Quizá por eso planificar no es solo llenar un formato. Es mirar con intención lo que queremos provocar en el aula. Es entender que, detrás de cada verbo, hay una manera de acompañar el aprendizaje.
Johanna Santana
Educadora, líder y gestora educativa



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