La permanencia no se construye en el momento de la reinscripción, sino en la experiencia diaria del estudiante




REFLEXIÓN PARA DIRECTORES

Un centro educativo no se valora solo por cuántos llegan, sino por cuántos deciden quedarse.



Director, la permanencia no se construye en el momento de la reinscripción; se construye en cada experiencia que la familia vive durante el año escolar.


Cuando una familia decide continuar, no solo está renovando una matrícula; está confirmando que todavía encuentra valor, confianza y sentido en esta institución.

El inicio del año escolar no representa únicamente la llegada de nuevos estudiantes. También representa la oportunidad de renovar la confianza de quienes ya forman parte del centro.

Un centro educativo puede tener buenos maestros, una infraestructura adecuada y una propuesta atractiva, pero la permanencia se define en la experiencia cotidiana.

La cantidad de estudiantes que llega nos habla de captación; la cantidad de estudiantes que permanece nos habla de la experiencia que estamos construyendo.

A veces, detrás de una matrícula que no crece, no hay una dificultad para atraer estudiantes, sino una historia de familias que no encontraron suficientes razones para continuar.

Hay estudiantes que llegan convencidos por lo que el centro muestra, pero la verdadera decisión ocurre después, cuando empiezan a vivir lo que el centro es.

La institución suele conocer cuántos estudiantes nuevos ingresan, pero no siempre conoce con la misma claridad qué hizo que los anteriores decidieran quedarse.

Existen familias que no presentan una queja, no generan un conflicto y no anuncian su salida; simplemente dejan de renovar.

En ocasiones, la señal más importante sobre la experiencia de una familia no aparece en una encuesta, sino en la decisión silenciosa de no regresar.

Podemos estar invirtiendo mucho esfuerzo en captar estudiantes nuevos mientras dejamos sin revisar las razones por las que algunos se van.

Una campaña atractiva puede lograr que una familia llegue, pero ninguna campaña puede sostener durante todo el año una experiencia que no cumple lo que prometió.

Si el centro no sabe por qué algunas familias no regresaron, entonces todavía tiene una parte importante de su realidad institucional sin diagnosticar.

Tal vez el problema no está en que otras instituciones estén atrayendo más estudiantes; tal vez está en que algunas familias ya no están encontrando aquí lo que necesitan.

Podemos decir que tenemos una buena propuesta educativa, pero la verdadera valoración de esa propuesta también se expresa en la decisión de las familias de permanecer.

“¿Qué nos está diciendo la decisión de quedarse o de irse sobre la experiencia que estamos construyendo cada día?”


Johanna Santana

Educadora bilingüe, líder y gestora educativa 

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